Al hablar de espiritualidad, las veredas son tan diversas como las opciones ofrecidas en el mercado de consumo, para hacernos la vida más “fácil”. Aunque, a primera instancia, la gran cantidad de opciones parece ser ventajosa, se puede dificultar la toma de decisiones, en especial si las influencias externas que han marcado nuestras vidas siguen teniendo un papel protagónico en las mismas. Es decir, a veces no sabemos si una decisión es tomada por convicción propia, o por si es para complacer a otros, quienes lo más seguro tampoco son fieles a sus propias convicciones. Me tomó más de tres décadas adquirir mi autonomía espiritual personal, que me capacitara a tomar decisiones sabias, que favorecieran mis vivencias. No fue hasta que entendí que no se trataba de complacer a nadie externa a mí, sino a mí misma, que logré internalizar el sabio consejo: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, porque antes de amarme, no me sería posible amar a los demás. Y tal vez creyendo que complaciéndome...